El 2 de agosto la Ministra del Sernam, Carolina Schmidt, entregó al Presidente de la República la propuesta de la Comisión Mujer, Trabajo y Maternidad. La comisión fue creada, por mandato presidencial, con el objetivo de analizar y desarrollar una propuesta integral para modernizar la actual legislación laboral de protección a la maternidad, que permitiera desligar el costo de la contratación de mujeres, permitiendo su real integración al mundo del trabajo. Lo anterior, garantizando el mejor cuidado de los hijos y facilitando una mayor conciliación entre familia y trabajo para los hombres y mujeres en Chile. Las principales propuestas de la comisión fueron que la mujer embarazada tenga la opción de postergar el inicio de su permiso prenatal por un período de hasta 15 días; que el tiempo de este permiso que no se utilice, en caso de partos anticipados o prematuros, se traslade en su totalidad y automáticamente al posnatal; que los días que se traspasen a éste se puedan tomar durante esta etapa en jornada completa o media jornada; que se mantenga inalterado el permiso posnatal maternal actualmente existente en la legislación laboral, a la vez de crear uno nuevo y de tipo “parental” al que puedan acceder tanto las madres como los padres, que se inicia cuando termina el posnatal maternal. Tal como ha aparecido en la prensa, la gran discusión de la comisión era el posnatal. La propuesta inicial y previa a la creación de la comisión era la de incrementarlo (a todo evento) a 6 meses. Y pongo “a todo evento” porque efectivamente la legislación es así. ¿Sabían ustedes que una mujer no puede ¡por ley! trabajar en los 42 días previos y 84 después de dar a luz? Como mujer, no puedo no estar de acuerdo con la opción de poder excusarme del trabajo durante ese período de pre y posnatal. No obstante, que nos obliguen a no poder trabajar, aunque ese fuera el deseo de algunas mujeres, me parece un atentado a nuestra libertad personal. No me cabe la menor duda de que los deseos del regulador al crear el período de pre y posnatal hayan sido proteger a la mujer. En efecto, el hacer este derecho obligatorio responde a que algunos arguyen que si no fuera obligatorio, el empleador podría ilegalmente “presionar” a las mujeres a trabajar durante el pre y posnatal. Sin embargo, el que no se cumplan las leyes y que, por lo tanto, alguien ilegalmente pueda “presionar”, no puede implicar quitarnos la libertad al resto.
Imagínense ustedes que, dado que los sistemas para condenar y encarcelar a los criminales tienen falencias, decidan por ley que, después de que anochezca, nadie pueda salir de su casa.
Esto sería ridículo, ¿no? Bueno, exactamente lo mismo sería el que me impidan por ley trabajar si quiero hacerlo, sólo porque algunos podrían no cumplir con las regulaciones.
Claramente, lo que debemos procurar es buscar el método para que las obligaciones y regulaciones se cumplan de manera adecuada y no justificar el que, por ser mujeres con la capacidad de procrear, pasen por encima del más vital de nuestros derechos, cual es la libertad de elegir, con la burda justificación de que es por nuestra protección.
Vale por tanto la propuesta de la comisión en orden a que exista un permiso posnatal parental, al que puedan optar hombres y mujeres. Pero aún queda mucho camino por recorrer. Aún falta que se reconozca nuestro derecho a elegir por nosotras mismas, basta ya que otros decidan cuándo podemos y cuándo no podemos trabajar. Creo que ya hemos demostrado nuestra capacidad de tomar decisiones, ahora sólo falta que los parlamentarios respeten nuestro derecho a elegir y reconozcan sus propias falencias en hacer cumplir las leyes.












mayo 31, 2011 a las 17:25
Sin duda, el tema de la maternidad relacionada a lo laboral genera discusión. Ya hemos visto cómo la nueva ley postnatal ha avanzado a este respto, por lo tanto creo que es importante que se proteja a la mujer en su período de gestación y posteriormente cuando debe velar por el cuidado del recién nacido, y también estoy de acuerdo con que los padres tomen cartas en el asunto respecto al cuidado y responsabilidad del hijo; es importante que las muejeres optemos por lo que creemos es mejor para nosotras, ya que cada caso es individual y personal, por lo que al momento de decidir cuándo volver a trabajar, claramente es un tema que compete a cada familia (o mujer) por separado.