Por: Michèle Labbé, economista jefe de Econsult

Economía & finanzas

Grecia: ¿La economía mundial en riesgo otra vez?

Después del fuerte terremoto y maremoto que asoló nuestras tierras durante febrero, casi habíamos olvidado la gran crisis financiera y económica que afectó nuestra economía y la del mundo a fines de 2008 y que mostró su peor cara el año pasado.
Sólo para recapitular, los precios de las acciones, tanto de países emergentes como de naciones desarrolladas, cayeron cerca de 50%; las economías del mundo retrocedieron 2,5% en promedio, con países que perdieron cerca del 7% de su producción anual, y el crédito se restringió a niveles similares a los de los años 30.
Pero el estudio del proceso que llevó al gran problema de la década del 30 no fue infructuoso. Las autoridades económicas del mundo habían aprendido algunas lecciones e implementaron sendos paquetes fiscales y monetarios para evitar que la crisis financiera se convirtiera en una depresión de igual o peor magnitud que la de aquella época.

Las tasas de interés de política monetaria de la mayor parte de los países del mundo se llevaron rápidamente a niveles muy cercanos a cero, mientras que los gobiernos impulsaron un fuerte incremento en el gasto fiscal. La depresión se evitó, pero las consecuencias no se hicieron esperar. El gran gasto fiscal en que incurrieron los países del mundo para poder reactivar sus economías necesita ser financiado. Lo anterior, unido a las bajas tasas de interés que se mantuvieron durante los últimos años, hizo muy barato para los países consumir a base de endeudarse. Pero esto no es un proceso que se pueda mantener en forma infinita. A medida que aumenta la deuda pública, también lo hacen los intereses que hay que pagar por ella, y por lo tanto se incrementa el déficit fiscal. Esto es exactamente lo que les ocurrió a los países de la Zona Euro, entre ellos a Grecia, Portugal y España. Un crédit  barato unido y países dispuestos a financiar el gasto sembraron el camino de altas deudas públicas; si a esto sumamos la necesidad de implementar fuertes programas de gasto fiscal para reactivar la economía, la situación llevó a Grecia a terminar el 2009 con un déficit fiscal de más del 13% del PIB y a enfrentar la primera mitad del año con la necesidad de pagar los intereses de una deuda pública más grande que la producción anual, sin poder hacerlo.
El problema es aún mayor si se considera que gran parte de los acreedores de la deuda son otros países de la Zona Euro, que necesitan recibir el pago de los intereses para utilizarlos en pagar sus propias deudas. El no cumplimiento de Grecia, entonces, se convertiría en la primera ficha de dominó en caer.
Las autoridades de la región lo saben y por ello, pese a los costos políticos que ello significa para países como Alemania, que terminan pagando la deuda del resto, han aprobado programas de ayuda para no dejar caer esta primera pieza.

Pero nadie les va a prestar a los países en problemas si es que ellos no se comprometen a hacer su propio esfuerzo para bajar el déficit. Y ello es doloroso, pues ha implicado bajar el gasto público y, además, decretar la baja de los salarios de los trabajadores del sector público, medida altamente impopular.
Recordemos que, a diferencia de países como el nuestro, la Zona Euro no puede hacer uso de una devaluación para disminuir por esta vía los salarios públicos y privados y, por ende, bajarlos de una manera menos obvia.
Esa es la situación en que nos encontramos hoy: gobiernos en busca de la aprobación parlamentaria de los paquetes de ayuda en los casos de los países que tienen que rescatar, y en proceso de aprobación de los planes de austeridad fiscal en los casos de los países que deben ser rescatados.
La pregunta que todos nos hacemos es si pese a ello caeremos en una nueva recesión. No se puede asegurar nada, pero los augurios son buenos y hemos aprendido de nuestros errores. En septiembre de 2008, la FED dejó caer a Lehman Brothers; hoy, pese a toda la dificultad que ello le ha generado al mundo y a las negativas del pueblo griego de implementar planes de austeridad fiscal, no han dejado caer a Grecia.

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  1. Marión Dijo:

    Es lamentable la situación en estos países europeos (así como también en otros lugares del mundo). Se de casos en España muy lamentables… la cesantía es realmente desanimadora!
    Gracias por la información tan clara, precisa y actual.




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