En estos días, cuando se acerca el Día de la Madre, me he preguntado cómo se sentirán las mujeres sin hijos o sin madres en esta fecha donde todo parece estimular esos vínculos.
Amigas solteras que no tienen hijos me contaban cómo se les presionaba actualmente no sólo a tener pareja, sino también no faltaba la clásica pregunta: “¿y tú cuándo?”. Por otro lado, conozco muchas mujeres, por la realidad que nos está tocando vivir, que han perdido a sus madres hace poco y que sólo quieren que este día pase rápido.
Además, están las que tienen madres, pero están peleadas y no tienen ninguna gana de relacionarse con ellas en este día en que se sienten obligadas a quererlas sin haber solucionado los conflictos importantes.
Hoy quiero empatizar con esos hijos e hijas, y también con esas madres, sin antes advertir que mi postura personal es que el diálogo y el perdón es el único camino de la reconciliación, y creo que con las madres hay que hacer todo lo necesario y un poco más para conseguirlo.
Dicho esto, mi reflexión tiene que ver con la presión que sentimos todos a gastar, a estar felices, a quererlas en forma instantánea, sin visualizar que el tener una buena relación es parte de un proceso de amor y entrega mutua.
Es como en Navidad, donde todos debemos subirnos al carro del “jo jo jo” y muchas veces estamos tristes y no nos nace enganchar con ese clima. Quiero que esos hijos tristes, solos —ya sea porque sus madres partieron al cielo o porque tienen dificultades con ellas, o al revés—, sientan el cariño y compañía de alguien que entiende que estas fechas no son para todos. Ojalá, por lo menos, hayan estado en compañía y con el cariño de otras personas de limpios corazones.
A las que tenemos el privilegio de tener a nuestras madres vivas y además con una buena relación, el Día de la Madre es una oportunidad maravillosa para ratificar y expresar lo mucho que las queremos y lo mucho que tenemos para agradecerles.
Por último, quiero darles un espacio a aquellas personas que, no siendo madres biológicas, hacen de madres adoptivas ya sea de sus sobrinos o de algún niño que cuidan hace años, y tantas otras mujeres que ejercen su maternidad desde el corazón y no sólo desde el útero.
Todas y cada una de las mujeres estamos llamadas a desarrollar la maternidad desde donde nos encontremos en la vida, y debemos respetar el proceso de poder vivirlo con toda libertad. ¡Feliz día!












mayo 17, 2010 a las 7:24
Que lindo…que bueno que haya incluído a todas las mamás. Felicitaciones!
mayo 20, 2010 a las 15:57
Realmente lindo… es un enfoque que quizá nadie toca, pero muy real y actual… y aunque ya pasó el día de la mamá, me dejó meditando… cómo está mi relación con mi madre?
muchas gracias…
junio 18, 2010 a las 17:04
Que bonito¡¡¡¡ Es un artículo precioso y real, sobretodo en los momentos que estamos viviendo