Por: Alejandra Bluth Solari

Mujeres en la historia

Isidora Zegers Montenegro

1803 – 1869

Aunque nació en España en el seno de una familia de origen flamenco y estudió canto, arpa, guitarra, piano y composición en Francia, Isidora Zegers Montenegro vivió casi toda su vida en Chile y fue en nuestro país –al que consideraba su segunda patria– donde expresó su pasión por las artes y su vocación como compositora y cantante, realizando valiosos aportes a la
cultura nacional durante la primera mitad del siglo XIX.
Fue instruida desde pequeña –aunque no de modo profesional en torno a este arte y ya de adolescente fue una destacada artista, con un nivel superior al de los músicos aficionados.
Llegó a Chile a los 20 años, en 1823, cuando su padre fue contratado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. En 1826 se casó con el coronel Guillermo Vic Tupper, de quien enviudó; volvió a casarse en 1835, con el alemán Jorge Huneeus Lipmann. De sus dos matrimonios tuvo 16 hijos.
De las piezas musicales que escribió, al menos cinco fueron realizadas en Chile y tienen real significación para la música nacional. Inmersa en su labor de gestora y difusora cultural, en 1826, junto al celista Carlos Drewetcke y al clarinetista José Zapiola, fundó una asociación artística que se llamó Sociedad Filarmónica de Santiago, centro potencial del movimiento artístico de la época. El mismo año creó El Semanario Musical –la primera revista de música del país, donde también colaboraban Drewetcke y Zapiola–, y en 1852 gestionó la creación de uno de los organismos musicales más importantes del país: el Conservatorio Nacional de Música, junto al cual se formó la Academia Superior de Música. Sus aportes al desarrollo de ese arte le valieron ser nombrada presidenta honoraria de esa institución por el presidente de la república de la época, Manuel Bulnes.
Isidora Zegers inició una revolución en la música vocal, deslumbrando a la sociedad santiaguina con su hermosa voz y sus bellas interpretaciones. Era una artista en la música de salón, que representaba el espíritu romántico y la cultura burguesa de entonces y, debido a su sociabilidad innata, su casa se convirtió en un reconocido centro de intercambio cultural que frecuentaban artistas e intelectuales ilustres tanto chilenos como extranjeros. Entre ellos se encontraban Domingo Faustino Sarmiento, Mauricio Rugendas, Andrés Bello, Raymond Monvoisin, Mercedes Marín del Solar, José Joaquín Vallejo (Jotabeche), Gottschalk, Bartolomé Mitre y Federico Guzmán Frías.
Junto con fomentar el estudio del canto entre la gente y afianzar a grupos musicales emergentes, Isidora Zegers promovió en nuestro país el arte lírico italiano, sembrando un interés que germinó con la difusión y posterior establecimiento de la ópera por estos lados del planeta.
En 1862 se mudó a Copiapó, buscando un clima más apropiado para su delicada salud, pero mantuvo su compromiso con el desarrollo musical del país, apoyando a la Sociedad Filarmónica de Copiapó. Su muerte, ocurrida en 1869, fue motivo de luto nacional en las bellas artes.





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