Rodeada de libros y figuras que representan a diferentes grupos originarios, Sonia Montecino, antropóloga y directora del Magíster en Género y Cultura mención en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, está en su hábitat. Claro que también lo está cuando se instala junto a alguno de ellos para conocer más de su vida a través de un acto tan cotidiano –pero lleno de simbolismos– como es la preparación de los alimentos, que para ella es algo así como “dime qué comes y te diré quién eres”.
Estudiosa y profunda, esta mujer es desde hace años número seguro si se trata de hablar de temas vinculados al género o la cocina local. Esta vez y luego de dos años de trabajo investigativo, tres viajes a Isla de Pascua y numerosas entrevistas- almuerzo con los pascuenses, publicó sus resultados bajo el título “Fuegos, Hornos y Donaciones”. Una iniciativa que partió en la Mesa Patrimonial, agrupación que se encarga del rescate de las tradiciones y costumbres de las cocinas regionales y que fue creciendo hasta llegar a esta publicación. Claro que la idea es que no quede sólo ahí. Sonia ya tiene listo un proyecto que espera sea fi nanciado pronto y cuyo objetivo es “generar un grupo que realice rutas gastronómicas en la isla”, para conocer las antiguas tradiciones de este pueblo.
¿Qué fue lo que te llamó más la atención al insertarte en la sociedad rapa nui para estudiar su relación con los alimentos?
Es impactante darse cuenta del desconocimiento que tenemos de ellos. Tenemos imágenes distantes y estereotipadas y este fue un acercamiento diferente. También el que me reencanté con la antropología, porque me reafirmó que hay mucho por hacer. Además, me generó asombro la vinculación que tienen entre ellos y con sus alimentos.
¿Qué te llamó la atención de su forma de enfrentar el tema de la mesa?
Que tienen todo un intento por recuperar lo propio, como es el habla rapa nui y los vínculos emocionales que establecen con los visitantes. Por ejemplo, en la experiencia del umu religioso (ceremonia donde se reparte comida) ellos son abiertos y receptivos con la gente que no pertenece a su cultura. El alimento lo perciben como sagrado y quien quiera ir y probar puede hacerlo. Ese gesto me conmovió y no lo había visto en otras culturas; es muy interesante, porque rompe con los modelos de individualismo tan propios de Occidente.
¿Qué aportes de los continentales notaste entre los pascuenses?
La colonización de fines del siglo XIX introdujo diferentes cosas, como las ollas. Su tradición los lleva a preparar los alimentos al vapor o a través del “tunuaje”, que son piedras calientes y usando lo natural. Con nuestra llegada aparecen las cazuelas y se produce un mestizaje que da como resultado un preparado más espeso que incorpora sus ingredientes; también aparecen las empanadas, pero que se preparan con atún. Lo que se hace es “rapanuizar” lo que viene de afuera.
¿Qué destacas de su forma de alimentarse?
Lo primero es que con pocos elementos logran una cocina muy refinada, con el punto preciso de cocción, y lo segundo es que está relacionado con el producto en sí. Es importante el sabor de los pescados y frutas, no les agregan condimentos o muy poco porque no es algo relevante. Por esto mismo tienen la habilidad de reconocer sin problemas un alimento del otro.
Hablas de la “comensalidad” de esta etnia, de los que participan en el acto de comer. ¿Por qué la destacas?
Su comensalidad es inclusiva: si pasas por la casa de alguien mientras come, te invita a pasar y a participar, al margen de si eres una persona cercana o no. El acto de alimentarse es el centro de su vida y se juntan para hacerlo porque hay una cosa comunitaria en ellos. El comensalismo nos construye como hermanos y ese compartir en Chile continental lo hemos perdido












junio 02, 2010 a las 20:38
Tuve la oportunidad de ir el año pasado a la isla y tal como aquí se dice ellos invitan a compartir sin problema alguno! a los días de estar ahí, nos invitaron a comer pescado a la parrilla! montón de pescado! sin aliño, entero (cabeza, cola, cuero, todo!), directo al fuego y pobre que uses cubiertos, con la mano no más! fue realmente muy especial… llegó toda la familia y hasta el vecino jaja fue genial!
ojalá fuéramos un poco más así, aquí en la ciudad… buena entrevista!
junio 03, 2010 a las 20:28
La siempre enigmática y misteriosa Rapanui…, qué bien que se divulgue sus tradiciones y costumbres, así aprendemos a apreciarla más.
Felicitaciones a la periodista.