Francisca Javiera Carrera Verdugo nació en 1871, en Santiago. Hija del matrimonio formado por Ignacio de la Carrera y Paula Verdugo fue la mayor de cuatro hermanos. Desde su juventud destacó por su belleza y fue conocida como una mujer de carácter fuerte. Era dominante y muy astuta.
Algunos autores sostienen que ella fue el verdadero motor revolucionario de su familia alentando a sus hermanos menores en la ruta de la Independencia. Participó activamente en las celebraciones patrióticas e incluso es calificada como heroína de la Patria Vieja.
Formó parte, junto a sus hermanos Juan José y Luis, de los movimientos
locales en los que se organizó el golpe revolucionario. Javiera Carrera apoyó la causa escondiendo soldados en su casa y se encargó de recibir las carretas que llegaban en la madrugada, cargadas de armas para repartirlas en la ciudad. Su participación llegó a ser tan reconocida entre los revolucionarios que éstos comenzaron a usar la frase “viva la Panchita” como contraseña.
Durante el período de la Patria Vieja, Javiera Carrera no ocupó
ningún cargo político, pero se dice que actuó como asesora y consejera y su influencia fue siempre incuestionable.
En el ámbito personal, contrajo matrimonio con Manuel de Lastra y Sotta de quién enviudó años más tarde, quedando a cargo de sus dos hijos Manuel Joaquín y Dolores.
Se casó por segunda vez con Pedro Díaz de Valdés, asesor de la Capitanía General con quien tuvo cinco hijos: Pío, Ignacio, Santos, Pedro y Domitila.
En 1814, ante el eminente peligro que corría su vida partió al exilio junto a sus hermanos dejando a su esposo e hijos. Se instaló en Mendoza y, posteriormente, en Buenos Aires, ciudades en las que debió soportar las penurias económicas y la muerte de sus hermanos Juan José y Luis, en 1818, y el fallecimiento de su hermano José Miguel, en 1821.
Volvió a Chile después de diez años de exilio, tras la abdicación de Bernardo O’Higgins.
Abandonó completamente la vida pública y se trasladó a su hacienda de El Monte, lugar en el que se dedicó a la beneficencia y se propuso como único objetivo repatriar los restos de sus hermanos enterrados en Mendoza, lo que logró cumplir en 1828.
Javiera Carrera falleció el 20 de agosto de 1862, en Chile











